Tengo amigas de "segunda generación" ya a partir de los 35, pero también están fuera de mi provincia, y en Coruña tengo 3 o cuatro. Cada una con su vida, con sus cosas y no nos vemos todo lo que queremos, y es duro, esos cafetitos cotilleando, parloteando, hablando de cosas intrascendentes, de nuevos proyectos.
La cuestión, es que este año 2014 los planetas se han alineado y mis hijos van a clases de inglés al lado de una de estas nuevas amigas de nueva generación. Así que cada jueves dejo a los niños en inglés y me voy a su casa a tomar un roibós y a aprender a calcetar.
La mayoría decís que relaja, que mola, que está genial, mis motivos son esos y otros:
Un recuerdo, mi abuela, Nani, la madre de manyatico me enseñó cuando era pequeña a coser y a calcetar. Ella me hizo esta bufanda que tiene como 10 años y me la sigo poniendo, color precioso, lana amorosa y larga, larga como me gustan a mi. Gracias nani, allá donde estés.
Un capricho, vi un pin de Dawanda de Anabel que era la pineadora del mes, y vi la chaqueta y me enamoré, así que no paré hasta que la encontré y me la compré además por 25 euros que creo que me costó... pues eso, un pequeño capricho.
Así que me compré un ovillo y unas agujas.
También a Beby. Luego me di cuenta de que tenía miles de ovillos, uno de ellos regalado por Merchi de Black Oveja que me flipa. Lana de España se llama.
Y allí me fui. Resultado: 1 hora hablando y esto de calceta, nuestros primeros puntos, todo se andará.
La sensación, que debe de ser como andar en bicicleta porque las dos más o menos nos acordábamos de como empezar.
foto de mi instagram
Un objetivo, otro pin de anabel, quizás dentro de 3 años, me encanta el color, el corte, todo.
Y supongo que ahora os preguntaréis ¿cómo estas dos, que no tienen ni idea, está aprendiendo? pues nos hemos suscrito a un curso de youtube de Oh Mother Mine por ahora va bien, nos hemos autoimpuesto deberes. Ya veremos.
Beby gracias por ese ratito, presiento que nos esperan grandes tardes.







